domingo 29 de junio de 2008

videoVACACIONES

jueves 12 de junio de 2008

CUORE SACRO

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"Cada uno de nosotros tiene dos corazones: uno eclipsa al otro, el de fuera al que está más escondido. Pero si miramos en nuestro interior, profundamente, veremos que uno de ellos no puede resistirse a dar y entregar todo el calor del que es capaz. Y ese corazón, es un corazón sagrado..."

Esta es, más o menos la premisa de una de las mejores y más emocionantes películas vistas últimamente. Y sin duda, la mejor película de Ferzan Özpetek, "Cuore Sacro", peli que he visto junto a "L'imbalsamatore" ("El Embalsamador" de Matteo Garrone -gracias Justo por recomendarla también-). Ozpetek, director de cine italiano de origen turco, es conocido por su cine más militantemente gay, que sí se ha estrenado en España y ha llegado sin gran diferencia de fechas, pero su mejor película, es una pena que hasta ahora, no... (sólo está disponible en italiano aún).

Hacía tiempo que no veía cine italiano actual que realmente me conmoviera, y el film lo ha conseguido. Ocurría, más o menos desde las dos grandes últimas obras maestras de Marco Bellocchio ("L'Ora di religione" y "Buongiorno Notte"), el último gran cineasta aún vivo de aquélla hornada de maravilloso buen cine de maestros del Neorrealismo, que emocionó a muchos espectadores en sus butacas:
En "Cuore Sacro", Irene Ravelli, la protagonista, es una alta ejecutiva de un clan familiar, que ha heredado de su padre, un famoso empresario inmobiliario fallecido, no sólo todas las empresas, sino también su talento para los negocios, que le ha llevado a multiplicar y acrecentar el patrimonio paterno, con la ayuda de su tia Eleonora, en muchas ocasiones usando técnicas de mercado, privadas y exentas de escrúpulos.

Conseguida la desafección del solar y vía libre para especular inmobiliariamente con el antiguo palacio familiar, un inmenso edificio en el centro de Roma, Irene descubre que la habitación de su madre Adriana, muerta en extrañas circunstancias y encerrada y confinada por la familia, supuestamente por estar completamente loca, cuando ella era aún muy niña, ha permanecido intacta durante treinta años, como si la mujer lo habitara aún...
Como en una de las mejores entradas escritas por Goldengate(d), que hablaba de un caso similar, la madre supuestamente loca de Irene se dedicó en vida, mientras su familia le había confinado en sus habitaciones junto a un mayordomo, a escribir y grabar su letra en las paredes, con objetos punzantes: extrañas frases indescifrables, sentencias sin fín, curiosos, extraños y enigmáticos signos caligráficos que inundaron las paredes de arriba a abajo...

La vida de Irene, empieza a desmoronarse cuando a la vez que visita el palacio que quiere vender, en el que nota casi viva la presencia de su desconocida madre, recibe de golpe la noticia del suicidio de sus dos mejores y únicos amigos, un matrimonio que se arroja al vacío desde su lujosa terraza con vistas a la cúpula de San Pedro, cogido amorosamente de la mano. Suicidio causado también en parte por la oscura trama de negocios de Irene y su tía.

El fantasma imborrable de la madre y el encuentro fortuíto con Benny, una niña imprevisible y sorprendente, generan en Irene un conflicto, que será la base de una enorme transformación personal.

Benny es una extraña niña sola, que en un principio se nos rebela como una raterilla común, (todo el rato le están llamando a los teléfonos móviles que tiene, sus dueños originales, ya que dichos móviles son todos robados). El caso es que Irene descubre que Benny, es un ser que en el fondo no es lo que parece: roba para dárselo todo a los pobres, a los desheredados. Una niña con un cierto halo extrasensorial, mágico, una especie de Robin Hood, que tiene organizada, a su corta edad, una red de reparto de comidas gratis, en bolsas, conseguida de las sobras de los restaurantes, que es distribuída entre los necesitados, por todo el gran barrio que rodea al Palacio vacío de Irene..., reparto en el que la propia Irene acaba colaborando...junto también a un atractivo sacerdote.

Paulatinamente, Irene, la gran empresaria-modelo, la ejecutiva-agresiva ejemplar, acaba convertida en una especie de defensora laica del bien, de hada de los desheredados, y decide que el Palacio entero, en vez de ser reestructurado y dividido en apartamentos, será convertido en otra cosa...ante la visita alucinada de la tía , que llega en su potente coche negro con chófer y no da crédito a lo que ve: dicha tía, ya se ha quedado alucinada por la crisis altruísta en la que ha entrado su sobrina, cuando, en medio de una conferencia empresarial y ante el asombro de todos los accionistas y técnicos, tiburones, altos ejecutivos financieros, Irene se pone a defender la insolidaridad con el tercer mundo y con las mujeres de Kazajistán conmovida entre lágrimas...

... La película, que podría interpretarse falsamente como una defensa de la santidad, la caridad y el catolicismo barato, es al contrario, una lúcida, valiente, extraordinaria parábola contra las sagas de poder, la aniquilación de todos los valores humanos por el capitalismo que devora todo, y la injusticia, y viene muy bien como un alegato para hacer pensar un poco, frente a la Italia oficial por órden gubernativa que parece que se avecina. Una fábula sobre el egoísmo, el hedonismo y el lujo desmedido y cínico en los clanes empresariales y familiares. Rodada con impresionante naturalismo, no lejos básicamente de los grandes argumentos del neorrealismo...con una halo de cuento mágico, de fábula imposible...

Con toques misteriosos, surrealistas, oníricos y mágicos, y momentos de altísimo lirismo que van aumentando cada vez más el interés en el espectador , es el film con mejor empaque visual y musical de Ozpetek, (la banda sonora de Andrea Guerra es espléndida), añadiendo la soberbia interpretación de la protagonista, una Barbora Bobulova en estado de gracia (una de las mejores interpretaciones vistas en el último cine europeo, una excelente, extraordinaria actriz eslovaca descubierta por Ozpetek, con un sorprendente parecido con Irene Jacob -la actriz de Kieslowski-, que ganó el David de Donatello a la interpretación, -el Oscar italiano- por ésta película). (Gracias especiales a Casanova, por descubrirme el film).

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domingo 8 de junio de 2008


Nueva entrega de "Los Abrazos rotos", en el diario de rodaje: "Reflejos y Presentación". Tronchante el diálogo que escribe Almodóvar entre Judit (Blanca Portillo) y un personaje episódico puntual que interpreta Lola Dueñas: "la lectora de labios", una persona que vive de la profesión de leer los labios de los famosos para los programas de telebasura...
Habla del "reflejo de Penélope Cruz", del comienzo del rodaje en Lanzarote de su decimoséptima película. Confiesa que es la más compleja de todas, las lecturas que le han acompañado, y comenta los paisajes de la Geria, una apasionante zona agrícola de Lanzarote.
Foto: "Pe reflejada" @Pedro Almodóvar.

domingo 1 de junio de 2008

EN LA OSCURIDAD DE AMY


La gran cantante es secuestrada por sus managers, para meterla en un avión: ella sólo quiere dormir, descansar, no sabe adónde va, siquiera dónde está, ni qué le pasa. La vida le pesa, su mundo le pesa. Ella, paradigma de todo lo que es y acaba no pudiendo ser; paradigma de un mundo moderno que se hunde, porque envejece al siguiente minuto, al siguiente segundo: devorada por si misma como si el genio fueran dos: Jekyll y Hyde, una extraña dicotomía de la insoportabilidad de llevar un dios dentro y no saber vivir en él.

Paradigma del destrozo, como si una, cien excavadoras le hubieran pasado ya por encima, jóven que nace vieja, estigma en la sangre de Janis, de Kurt, de todos los que nacieron viejos para autoinmolarse, por no saber controlar un don, tal vez tan excesivo como ellos, en un gesto que ofrece la muerte, la estampa certera de cómo la adicción se ha ido apoderando del prodigio, de cómo va apagándolo. Ella, en ofrenda, en sacrificio, muriéndose, cayéndose, desfalleciendo la penúltima vez...

La vió y se echó a llorar...No por ella, sino por los poderosos managers que sacaron a esa res enferma a un ruedo al que salió desconcertada, triste, ruinosa, apenas pudiéndose tener de pie como ser humano: el negocio de la voz, de las ventas discográficas sobrepuesto a un ser que no sabe, no puede sobreponerse a si mismo. Recuerdo lejano, de aquéllas imágenes soñadas por Gus Van Sant en "Last Days", en las que, por azar, un completamente ido Cobain recibe por error en la casa, vestido casualmente con una horrorosa combinación de mujer, a un vendedor de las páginas amarillas, que le suelta un sermón que no entiende, confundiéndole con otro...

La verdadera Amy está ascendiendo al cielo cada noche. Víctima y diosa del prodigio de la grabación, y de nacer con una virtud tan incurable, tan inconmensurable, como los mismos males que corroen su débil y miserable carne, asciende sola en la oscuridad, a un mundo que no entiende, y que no es capaz de salvar su trágicamente mortífero, destructor, efímero mal ,que acabará con ella y le hará ascender al altar de la divinidad, cuando ya no esté, no se entere, y no le sirva para nada.

Dejad que el animal herido duerma en su jaula... El exceso no cuadra dentro del equilibrio, el monstruo se apodera de la oscuridad, y aniquila los cuerpos que pisa.
Cada noche es una noche menos, para su descenso a la oscuridad, para que la bestia devore su alma, para que la voz prodigiosa se sobreponga al miedo y al peligro de la fragilidad, pequeña gran joya echada a perder, que nació herida y que no puede rehabilitar ni la gran voz de negra que lleva dentro, hija de un curandero cegado por el azul cobalto del cielo de Africa, que busca el incansable encantamiento cada noche, de mantener vivo un vampiro espectral que escapa a la luz, atraído, escondido, en el precipicio de la autodestrucción, lento flagelo del cuerpo humano con voz de dios.